Pensando en nada

Un día cualquiera me hallé a mi mismo pensando en que no pensaba y entonces pensé que no pensaba en nada  y que mas vale pienso a no tener nada.

Hay días en los que fumaba, mi cerebro estallaba, todo se llenaba de luces y destellos y me daba de bruces,no veía nada y entonces pensaba. Pensaba en el miedo que me daba cuando las luces se apagaran, hay si que me daría de bruces y no podría pensar en nada.

Fumada tras fumada mi cuerpo se infestaba, la vida pasaba y el alma anhelaba, anhelaba pensar en las luces que cada uno ofrecemos, que todos tenemos que no creemos ni hacemos por creer tener.

Pensamos a oscuras, nos damos de bruces, lloramos a solas, solo nosotros oímos esas voces. Esas voces que todo nos dicen, que aguardan en la noche, que se asoman cuando estás solo. Por eso fumamos,por eso bebemos, por encender las luces, activar al demonio, volvernos enfermos, tener otros quehaceres de que preocuparnos.

Yo ya vi la luz demasiado tiempo, aprendí a quererla a odiarla y a que hacer con ella, no hay que mirarla, simplemente saber donde esta y que los demás la observen. Que vean como brilla y que le das la espalda y entonces, entonces será cuando veas tu silueta y te darás cuenta que la luz te completa sin tener que mirarla. 

Miras la ausencia de luz que forma tu yo, tu yo profundo y te sientes a gusto contigo mismo,—»¡Joder sí!… ¡Adoro cada una de esas curvas!»— dije  y entonces pensé…

Pensé en pensar que no pienso y no pude mas que reflexionar sobre ello.