El semaforo en verde, yo con ojos rojos.
Cuanto llevas sin verme, se te fue el brillo en los ojos.
No sabes donde, ni tampoco el cuando,
yo embriagado en la noche perdido al borde de un tango.
Inherente a mi, siempre este sabor amargo.
Las espinas no duelen si la rosa sigue a salvo.
La habitación vacía, todo esta en el armario.
Solo me queda esta frase. Sin comentarios.